Cuando el poder se hereda sin gobierno.
La fragilidad institucional de la empresa familiar mexicana.
Introducción
México atraviesa un momento delicado. No solo en lo político o en lo económico, sino en algo más profundo: la erosión de la confianza en las instituciones. El discurso público privilegia la voluntad, el liderazgo carismático y la improvisación; mientras que las reglas, los contrapesos y los órganos colegiados son percibidos como obstáculos. Este mismo fenómeno se reproduce, casi de forma silenciosa, en miles de empresas familiares mexicanas.
México atraviesa un momento delicado. No solo en lo político o en lo económico, sino en algo más profundo: la erosión de la confianza en las instituciones. El discurso público privilegia la voluntad, el liderazgo carismático y la improvisación; mientras que las reglas, los contrapesos y los órganos colegiados son percibidos como obstáculos. Este mismo fenómeno se reproduce, casi de forma silenciosa, en miles de empresas familiares mexicanas.
I. El problema no es la familia: es la ausencia de gobierno
Durante años se ha repetido que las empresas familiares fracasan por conflictos personales, rivalidades entre hermanos o falta de valores. Esta explicación, aunque cómoda, es jurídicamente insuficiente. Las empresas familiares no colapsan por exceso de familia, sino por carencia de instituciones.
II. México hoy: personalismo, poder y desconfianza en las reglas
La conversación pública actual en México refleja una tensión constante entre autoridad y legalidad, liderazgo y norma, voluntad y procedimiento. En este contexto, muchos empresarios familiares evitan los consejos, los protocolos y la sucesión ordenada.
III. La sucesión: el momento más peligroso del poder
La sucesión es el acto jurídico y político más relevante en la vida de una empresa familiar. No es un evento emocional; es un acto de gobierno.
IV. El protocolo familiar no es un documento: es una constitución
El protocolo define el pacto de poder, establece límites, crea órganos y ordena la relación entre familia, propiedad y empresa.
V. El rol del jurista: ordenar donde otros solo concilian
El jurista diseña arquitectura institucional. No sustituye a la familia: la ordena.
VI. Un espejo de la realidad: La lección de "La Comer" (2008)1
Si la teoría dicta que la institucionalización protege el patrimonio, la historia reciente de México ofrece la evidencia fáctica. El caso de Controladora Comercial Mexicana en 2008 no fue una crisis de mercado, fue una crisis de gobierno.
Una de las cadenas de autoservicio más emblemáticas del país, controlada históricamente por una familia de gran tradición, estuvo al borde de la quiebra no por dejar de vender productos, sino por apostar el patrimonio en instrumentos financieros derivados. La decisión, tomada bajo una lógica de "liderazgo carismático" y con una supervisión laxa del Consejo de Administración, expuso a la empresa a un riesgo cambiario letal.
Este episodio valida la premisa central:
Ausencia de Contrapesos: Existían órganos de gobierno, pero operaban bajo la sombra de la voluntad familiar, sin la independencia necesaria para frenar una especulación ajena al core business.
Fragilidad Institucional: Cuando el entorno cambió (la devaluación del peso), la estructura de gobierno no tuvo la solidez para mitigar el impacto.
El costo de no tener un gobierno corporativo real no se pagó con "mal ambiente familiar", sino con la venta forzada de activos, años de reestructuración financiera y la eventual pérdida del control de la marca insignia. Es el ejemplo vivo de que en México, el patrimonio familiar que no se blinda con instituciones, queda a merced de la discrecionalidad.
Conclusión
La continuidad no depende del cariño familiar, sino de la calidad del gobierno. Gobernar, incluso en familia, es un acto profundamente jurídico.
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